Dibujos Animados de los 80

Cada época tiene sus series de dibujos más representativas y los años 80 son, para muchos, una de las décadas con mayor calidad en la originalidad, cuidado y producción de dibujos animados.

Esta afirmación hay que tomarla con cautela, porque es muy común que las sentencias de este tipo sean transmitidas por personas que, precisamente,  crecieron viendo esos dibujos. Si lo pensamos, tiene toda la lógica del mundo. Los dibujos animados son un elemento muy importante en la infancia de la gran mayoría. Son muchas las horas que hemos pasado frente al televisor en una edad en la que somos como esponjas, en la que estamos construyendo y afianzando nuestra personalidad y, por lo tanto, los dibujos contribuyen forzosamente, en formarnos como personas en mayor o medida.

O, al menos, cada vez que escuchamos una melodía o algo nos recuerda a alguna de aquellas maravillosas series, nos trasladamos en el tiempo a unos años que, por lo general, todos recordamos con añoranza. Tiempos felices en nuestras casas o en casa de nuestros abuelos, donde no había más preocupaciones que merendar un bocadillo de chocolate o salir pronto a la calle a jugar a las canicas o a la goma.

Aunque son entretenidos, los debates sobre qué épocas fueron mejores en relación a cualquier cosa, suelen servir exclusivamente para pasar el rato y charlar de forma animada sobre dicho tema. Yo crecí en los 80 y recuerdo perfectamente a mi padre comentando lo absurdo que eran los dibujos de entonces, cuando me veía viendo “Chicho Terremoto” o el tiempo que perdíamos jugando a las “maquinitas nintendo”.  Hoy, teniendo 3 hijos, me veo a menudo en conversaciones con otros padres sobre la poca calidad de los dibujos de hoy en día, cuando nuestros hijos ven series como  “Slugterra” o como pierden el tiempo jugando a “pokemon go”.

Todo evoluciona y lo que nuestros hijos ven ahora, lo recordarán con cariño cuando sean adultos y criticarán lo que vean nuestros nietos. Es un ciclo sin fin y que no lleva a ninguna parte.

Así que, en esta página,  simplemente vamos a hablar sobre las series más relevantes de la mejor década de los dibujos animados hasta la fecha. Vaaaaaale, una de una de las mejores…

La lista no está en ningún orden específico. De hecho, será una lista abierta porque seguramente me olvidaré de muchas y la iré completando poco a poco.

Si queréis recordarnos vuestras favoritas en los comentarios, os lo agradecemos!

 

Bola de Dragón

Para muchos, la mejor creación de la época y de la historia de las series de dibujos. La primera entrega de Bola de Dragón supuso un cambio a lo que estábamos acostumbrados a ver, sobretodo en nuestro país. La serie tiene su origen en el manga, con el mismo nombre, escrito por Akira Toriyama.

Narra la historia de Goku, un niño de raza saiyajin que es enviado por el despiadado Freezer a la tierra siendo tan solo un bebé con el propósito de que la destruya al crecer.

Goku es encontrado y adoptado por un anciano llamado Son Gohan, que le cuida hasta su muerte. A partir de ahí, Goku, que siempre ha vivido aislado en las montañas, intentará buscar su camino. En esos momentos conocer a Bulma, una niña que está en un intrépido viaje en busca de las bolas de dragón. Según contaba la leyenda, hay 7 esferas que, al unirse, invocarían a un enorme dragón llamado Shenlong, que concedería un deseo a la persona que las ha reunido.

Goku se une a ella en su viaje y vivirán un sin fin de aventuras y luchas en su misión.

Durante la serie, conocerá su pasado al enfrentarse contra el propio Freezer y en su afán por proteger a la humanidad, se verá envuelto en un gran número de luchas contra poderosos enemigos y, al mismo tiempo, no parara de entrenar con distintos maestros para seguir aumentando su fuerza.

En el transcurso de la serie, también conocerá a otros personajes que se unen a su causa. Personajes míticos como Vegeta, Krilin, Trunks, etc

Bola de Dragón es una continua representación de la lucha entre el bien y el mal. También muestra valores muy importantes como la generosidad. En un primer momento, varios de los personajes querían reunir las bolas para obtener algún beneficio personal pero pronto se dan cuenta de la importancia de las mismas y anteponen el bien común y luchar por la humanidad a sus propios intereses. Es muy clara la importancia de la amistad, que es clave en la trama de toda la serie. Y, por supuesto, la fuerza de superación constante que muestran sus personajes, en especial Goku, a base de durísimos entrenamientos, transmitiendo el mensaje de que a base de esfuerzo se consiguen los resultados.

En definitiva, fue una serie que tuvo un impacto tremendo. A día de hoy sigue habiendo una legión de seguidores en todo el mundo y, debido a su éxito, la continuaron con varias series más. Dragon Ball Z, Dragon Ball GT, Dragon Ball Kai, etc.

Recuerdo el gran éxito que tuvo en su estreno, que nos mantenía cada tarde frente al televisor siguiendo su trama y sus combates, que podían durar capítulos enteros.

Aquí tenéis la intro de la serie y la canción de Bola de Dragón en Español

 

 

Los Diminutos

Quién no ha entonado alguna vez aquella canción… “los diminutos, nadie sabe dónde están….”. Creo recordar que la emitían los fines de semana al medio día, y esperábamos una semana hasta ver el siguiente capítulo. Aquí si que ha evolucionado el modo de ver la tele, con cientos de canales y la tv a la carta. Nosotros nos teníamos que conformar cuando llegaba “la hora de los dibujos” y, si se te pasaba la hora de la serie que querías ver, pues sólo te quedaba que te lo contara un amigo.

Los diminutos contaba las andanzas de una familia de pequeños seres que vivían en nuestro mundo, pero ocultos sin que pudiéramos verles. Esta serie era la adaptación de las novelas infantiles de John Peterson a la televisión y en España se emitió por primera vez en 1986.

Es una serie de la que mucha gente guarda un gran recuerdo. Nos metía de lleno en la vida de la familia Meñique, unos pequeños seres  que eran una mezcla entre humanos y roedores, que vivían en las rejillas de ventilación de la casa de la familia de humanos “los grande”. El único contacto que tenían con las personas humanas era a través del niño de la familia, llamado Quique.

Se me ocurren pocas historias en las que quisiéramos creer con más fuerza que la historia de estos seres. Supongo que todos quisimos ser, en algún momento, ese niño que era el único que conocía el gran secreto de la existencia de estos pequeños personajes. Una amistad especial y única. Un secreto que nunca podía ser revelado, ya que los diminutos desconfiaban de todas las personas excepto de Quique. Tenían razones para ello… No olvidemos al villano de esta historia, el Doctor Cepo y su ayudante, cuya única obsesión en la vida era darles caza para poder experimentar con ellos en el laboratorio.

La trama de la historia eran las continuas aventuras de los dos pequeños miembros de la familia Meñique Tito y Lucy cuando se adentraban en el mundo de los humanos que, debido a su naturaleza curiosa y aventurera, era muy a menudo.

Por supuesto, que era una serie llena de valores y enseñanzas para los niños. Era una serie que daba una gran importancia a la relación familiar, a la amistad verdadera, la tolerancia hacia la diversidad. También promovía la creación y la imaginación. Al finalizar los capítulos enseñaba algunos trucos tipo “manualidades” con los que los diminutos aprovechaban cosas viejas de los humanos para su propio uso.

 

Los Picapiedra

Os acordáis de Pedro Picapiedra y Pablo Marmol, verdad? Del famoso grito Yabba dabba doo, de Dino, Betty, Wilma, Peebles, el troncomóvil, los piedrólares y muchos elementos más que nos trasladaban durante unos minutos a la edad de piedra gracias a la originalidad de la serie de Hanna Barbera.

La acción transcurría en Piedradura, una localidad que representaba la cultura y costumbres de la sociedad americana de los años 60. Porque, aunque la popularidad de esta serie llegó a España en los años 80, su estreno en Estados Unidos, se remonta a la década de los 60.

Aunque parezca extraño, fue una serie de dibujos concebida para el público adulto y era emitida en el prime time de la época. Por eso tocaba temas importantes que nunca antes habían sido tratados en una serie de dibujos animados como los problemas laborales, el consumismo, las relaciones familiares y de pareja, etc.

Los protagonistas eran la familia Picapiedra, compuesta por Pedro, Wilma, su hija Peebles y sus dos mascotas, y la familia Mármol formada por Pablo, Betty y su hijo adoptado Bam Bam.

Uno de los aspectos más originales de la serie fue cómo trasladaron los elementos de la sociedad moderna de aquellos años, a la época de la edad de piedra. Principalmente los electrodomésticos, que eran un elemento muy característico de los 60. Todos tenían su versión prehistórica, a cada cual más creativa.

La serie tuvo muchas secuelas, propias y de algunos de sus personajes secundarios como el capitán cavernícola o una versión adolescente de Peebles y Bam Bam. Ha sido emitida durante muchísimos años, se hizo una película hace relativamente poco y es una de esas series que parece que nunca pasa de moda.

Como hemos dicho, fue pensada para un público adulto en sus orígenes. Como muestra de ello, aquí podéis ver un anuncio de uno de los patrocinadores de la serie. La marca de cigarrillos Winston. Hoy parece inmpensable pero… eran otros tiempos!

Y aquí la intro de la serie. Quizás una de las que recuerdo con más cariño de aquellos años.

 

Oliver y Benji

Sin duda, una de las series que más marcó a aquella generación. Aunque está en el límite de la década, ya que en España se estrenó en el año 90, su estreno en Japón sí que es de los 80 y no podíamos dejar de incluirla, debido a la gran importancia que tuvo en nuestra infancia.

Su estreno coincidía con el estreno de las cadenas privadas en nuestro país. Fue Tele 5 la que nos trajo los dibujos de Oliver y Benji, con una emisión en un horario que sobrepasaba las ocho de la tarde, unas horas algo tardío para los niños en aquellos años.

Desde el primer capítulo fue un éxito total y nos enganchó a todos a este culebrón futbolístico con personajes legendarios, partidos interminables, disparos a puerta imposibles y equipo de ensueño. Aunque la emisión sólo llegaba a las principales ciudades del país, el fervor era tal, que ese verano todos los niños de España trataban de emular a Oliver, Lenders, Ross y el resto de estrellas de la serie, debido al boca a boca entre los niños en sus lugares de veraneo.

Por supuesto, en los patios de los colegios eran muy comunes las “lesiones” cuando alguno se dejaba llevar demasiado y, sin darse cuenta, se veía deslizando su piel contra el cemento y diciéndole al compañero que se subiera en sus pies que iban a hacer la “catapulta infernal”.

Aunque todos la conociéramos como Oliver y Benji, la serie se llamaba “Campeones”. Narraba la historia de una generación de oro de jóvenes futbolistas japoneses desde sus equipos escolares hasta convertirse en profesionales.

Todo empieza cuando Oliver se muda de ciudad junto a su madre y tiene que elegir a qué colegio y en qué equipo de fútbol va a inscribirse. Ahí es cuando se topa con Benji por primera vez. En un primer momento se convierten en rivales, para posteriormente acabar siendo compañeros y amigos. 

Cuando Oliver y Benji se juntan en el NewTeam junto a otros jugadores de la ciudad, comienzan una preparación para el campeonato nacional infantil, donde se enfrentarán a los mejores equipos del país, capitaneados por leyendas como Julian Ross, Teo Sellers, Clifford Yuma, Los gemelos Derrick, etc..

Consiguen llegar a la final y ganársela al Muppet de su archienemigo Mark Lenders.

Después de dicha final, la serie nos traslada 3 años en el futuro, nuevamente en el campeonato nacional, donde Oliver consigue nuevamente la victoria con el NewTeam, aunque esta vez sin Benji ni Tom, y de forma compartida con el Muppet tras un empate a 4 en la final. 

Cuando acabó la serie, se crearon varias secuelas como Super Campeones y Campeones: Rumbo hacia el mundial

Fue una serie mítica, con un éxito sin precedentes ayudada por la temática estrella de los niños, cargada de espectacularidad en los personajes y en sus habilidades.

Al mismo tiempo, siempre mostraba valores relacionados con el compañerismo, la amistad, el esfuerzo y la capacidad de superación, la competitividad, el juego limpio, etc.

Nada mejor que para recordarla que su intro y su canción. Es empezar a oirla y te trasporta directamente frente al televisor 25 años atrás. Y, si queréis ver la mayoría de sus episodios, aquí los tenésis:  Episodios Oliver y Benji

 

La Aldea del Arce

Una serie entrañable de los 80 que, aunque hoy en día puede parecer más dirigida a un público femenino por su estética, en aquellos tiempos la “variedad” de dibujos de la que disponíamos no entendía eso de “para niños o para niñas”. Simplemente a la hora de los dibujos, veíamos lo que tocaba y tan felices.

Además, si quitamos la parte estética, realmente era una serie totalmente centrada en todos los públicos. 

Sus 52 episodios nos trasladaban a, como su nombre indica, la aldea del arce, dónde vivían un montón de familias de distintas especies de animales. Algo así como Peppa Pig, pero con dibujos de mucha mejor calidad. 

Cada capítulo narraba las aventuras de los niños de cada familia, aunque también tenían mucha presencia y protagonismo los padres. Por supuesto, no nos olvidamos del siempre presente Gretel, un terrible lobo que vivía repudiado en el bosque y que siempre estaba pensando maneras de saquear a los vecinos de la aldea.

Como la mayoría de las series de esos años, sus historias siempre estaban cargadas de enseñanzas y valores. Se ponía mucha atención en la educación, en la obediencia a los mayores, el respeto a los demás, etc

Es cierto que, si vemos algunos capítulos hoy en día, nos llamará la atención algunas de esas enseñanzas, principalmente las relacionadas con el papel de la mujer en la sociedad… Pero hay que entender que son dibujos que tienen cerca de 30 años y, afortunadamente, mucho ha llovido desde entonces.

No podía faltar que recordásemos la entrada de cada episodios con su inconfundible y pegadiza banda sonora.

D´Artacán

De todos los dibujos de los 80 a mi, personalmente, creo que la banda sonora que más se me pegó y que más recuerdo hoy en día es la de D´Artacán.

Basada en la novela “Los tres mosqueteros” de Alejandro Dumas, la versión de dibujos fue desarrollada en Japón en 1981 y, posteriormente exportada a otros países. En España se estrenó en el año 1982, como no podía ser de otra forma, en televisión española y ha sido repuesta a lo largo de los años en numerosas cadenas.

En esta versión de los mosqueteros, los protagonistas son, en su gran mayoría, perros. De ahí que el nombre que se le dio a la serie y a su protagonista incluya el nombre “can”, en referencia a los mismos.

La serie nos traslada a la infancia de D´Artacan y a su posterior viaje a París para convertirse en “mosqueperro”. Allí conoce a sus tres mejores amigos, Amis, Pontos y Dogos, los tres “mosqueperros” con los que correrá mil aventuras luchando contra el cardenal Richelieu y sus secuaces. 

También viviremos la historia de amor con su amada Julieta, sobrina del señor Bonancieux y doncella de confianza de la reina.

Una serie cargada de aventuras, donde siempre se mostraban los valores del compañerismo y se incidía en la lucha entre el bien y el mal.

Aquí tenéis la pegadiza música de esta mítica intro.

El Inspector Gadget

Otra de mis favoritas de la época… y también competiría con D´Artacan en cuanto a canción pegadiza….

No hace falta mucha presentación para este inspector, ya que es una serie que se ha repuesto en muchísimas ocasiones y de la que se han hecho películas en épocas más “modernas”.

La trama de esta serie de los 80 nos presentaba a un inspector de policía de la ciudad Metrópolis, bastante torpe, que luchaba de forma incansable contra el líder de la organización criminal M.A.D. Siempre era ayudado en la sombra y sin que él mismo lo supiera por su sobrina Sophie y el perro de ésta Finot aunque, al final, eran las alocadas ideas de Gadget y su compañera fortuna la que hacían que consiguiera terminar con éxito la misión.

La gran atracción de la serie era, sin duda, el propio inspector Gadget. Nunca se explicó el porqué… pero Gadget era una mezcla entre humano y robot que escondía en cada parte de su cuerpo numerosos artilugios y herramientas (gadgets) que le ayudaban en su lucha contra el mal. Aunque el control que tenía de los mismos era prácticamente nulo, al final, no se sabe cómo, conseguía hacerse con ellos.

El argumento, la verdad que era bastante repetitivo… aunque no por ello menos atractivo. El inspector recibía una nota que posteriormente se autodestruía en la que recibía información sobre la misión. A partir de ahí Gadget empieza su trabajo aunque siempre sigue pistas falsas, confunde a sus agentes con los villanos, etc.. Así que es  Sophie la que hace toda la investigación ayudada de su super libro, que ríete tú de los super ordenadores de hoy en día comparados con eso…, y de su perro que tiene la extraña habilidad de disfrazarse de cualquier personaje que necesite.

Finalmente la misión es resuelta gracias al trabajo de su sobrina y a la suerte de Gadget… y éste es felicitado por el comisario Gotier. 

Nunca nadie sospecha nada del trabajo de Sophie y tampoco nunca consiguen atrapar al Dr.Gang, del que no sabemos nada y sólo vemos un brazo tras un sillón al lado de su gato.

Por supuesto, no podemos olvidar los “gadgets”. Seguro que todos recordaréis los más míticos como Gadgetoprismáticos, Gadgetobrazos, Gadgetopiernas, Gadgetofono, Gadgetomuelle, Gadgetopatines, Gadgetocóptero y su, no menos espectacular, coche de policía que también se transformaba en muchos tipos de vehículo dependiendo de las necesidades.

Una serie de argumento simple pero que hacia las delicias de los niños de la época y que siempre mostraba buenos valores entre el bien y el mal. A parte, al final de cada capítulo, siempre nos enseñaba unos consejos de seguridad relacionados con el episodio que acabábamos de ver.

Terminamos, como no, con la intro de la serie.

 

Heidi

Aunque la serie se estrenó a finales de los 70 en Japón, a nuestro país llegó años más tarde. Heidi era la adaptación de una novela de la escritora suiza Johanna Spyri y su estreno en la pequeña pantalla supuso un fenómeno televisivo tanto en Japón como en Europa.

Esta serie de los años 80, nos narraba las aventuras de una pobre niña huérfana, que es trasladada a vivir con su abuelo, un hombre tosco que vive aislado en las montañas de los Alpes. En un primer momento el abuelo no quiere tener a la niña cerca y la trata de forma brusca… pero la simpatía de Heidi comienza a transformar el duro carácter del anciano hasta convertirse en lo más preciado de su vida. 

Heidi vive unos años felices junto a su amigo Pedro en ese paraíso alpino, hasta que su tía vuelve para llevársela a Fráncfort como señorita de compañía de una niña en silla de ruedas llamada clara.

A patir de ese momento, veremos una nueva etapa en la serie que transcurre en la ciudad, donde intentan educar a una “asilvestrada” Heidi. Es una época difícil para la protagonista, debido al continuo acoso que sufre por la institutriz Señorita Rottenmeier, aunque lo va superando gracias a la gran amistad que va forjando con Clara. 

Finalmente consigue volver junto a su abuelo para quedarse a vivir. Posteriormente recibe la visita de Clara, que gracias al entorno natural empieza a curarse de su enfermedad.

Sin duda una serie muy completa, llena de valores y muy buen gusto tanto en el diseño como en los diálogos.

Aquí podemos recordar el inolvidable empiece de la misma.

Marco

Otra memorable serie, difícil de entender hoy en día en cuanto a temática y dureza. En aquellos años 80, nos sentábamos frente al televisor y nos parecía de lo más normal ver cómo un pobre niño de 11 años emprende un viaje por medio mundo en busca de su madre. 

Todo comienza en Italia, en el seno de una humilde pero feliz familia. Un día, la madre de Marco se ve obligada a marcharse a Argentina para trabajar. Durante dos años va enviando cartas a la familia hasta que, de pronto, éstas dejan de llegar. En ese momento, el pequeño de los dos hijos, decide viajar a Argentina en busca de su madre. 

La serie nos narra toda la aventura de Marco con su inseparable mono Amedio, en un viaje increíble y lleno de aventuras. 

Finalmente Marco consigue encontrar a su madre, la cual está muy enferman y prácticamente desahuciada. Al ver a su hijo, se produce el milagro y consigue superar la enfermedad y volver a Génova. 

Una dura serie, basada en las dificultades que pasaron los emigrantes italianos de la época. La serie se estrenó también en los años 70 en Japón pero, en nuestro país, alcanzó su gran popularidad en la década de los 80 junto con Heidi.

Aquí tenéis su intro, que seguro que os transportará a vuestra infancia.